ACTRICES

foto actores Ileana lopezIleana López

Por María Varela

-¿Cómo empezaste a descubrir tu universo artístico?

-Sé que siempre estuvo presente, y ahora los años me hacen visualizar algunas decisiones que fui tomando sin mucha conciencia hacia el mundo artístico. El descubrimiento, o sea la conciencia de dejar que mi instinto gobernara más que mi mente o mi deber ser, fue, increíblemente, en una clase dictada por José Pedro Barran en la época en que aún era la Facultad de Humanidades y Ciencias. Cursaba la Licenciatura en Historia. Sus cautivadoras descripciones, sus viajes mentales del Montevideo de principios y mediados de siglo, donde iba entretejiendo la vida cultural y artística a través de anécdotas y datos históricos, con un verdadero amor al hablar de los artistas y la influencia en el entramado de la sociedad del momento, me hizo la cabeza . Me acuerdo que caminando por Tristán Narvaja dije “voy a dar el examen de la Emad” (Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático Margarita Xirgu). Dicho y hecho; lo preparé, lo di y entré raspando . A partir de ahí nunca más dejaré las tablas, es decir, las dejaré por otras: las tablas celestiales .

-Sos una actriz que transita otras disciplinas dentro de lo artístico, como el canto y la danza. ¿Qué se siente cuando se conjugan todas en una misma obra?

Estas tres disciplinas siempre estuvieron conmigo desde niña, siempre me gustó, cantar, bailar, actuar; era una niña tímida pero cuando tenía estrado saltaba la leonina que tenía adentro, diría mi tía Flor… y arremetía con mis representaciones. Ahora bien, cuando comencé a estudiar teatro tuve, gracias a Dios, maestros divinos que me enseñaron la unión inquebrantable de estas tres disciplinas. La primera fue Adriana Lagomarsino; a partir de ella mi generación –e incluyo tácitamente a todos, incluso a sus detractores– agradecen su presencia. Cuenta un cuento fue un examen de la Emad, fruto de su forma de enseñar, donde no solo aprendimos mucho de todo lo que un actor debe ser, soñar, proyectar, fue una gozadera energética, estética e ideológica en la que nos sentíamos en la gloria, ¡qué más se puede pedir! Cantábamos, bailábamos, actuábamos… ése es nuestro deber. Esas tres disciplinas deben constituir la base de la actuación, y eso lo aprendí con ella. Hace falta maestros así .Eslabono y pienso cuántos espectáculos hice donde se combinaran las tres y en seguida viene la Comedia Peñarol, en la que combinábamos todo –la verdad: éramos unos guachos un poco creídos, pero decíamos cosas–; Graciela Figueroa  y el Grupo Espacio ¡qué momentos! Bailar en el Grupo Espacio es un placer que se me concedió desde el más allá, es una experiencia que merecería un espacio aparte, pero sí, están presentes las tres y aparece una cuarta que empiezo a descubrir: la energía que tenemos los actores, que manejamos los actores y que también se trabaja se ejercita. Pienso en mi amiga Andrea Arobba, en los espectáculos que he trabajado bajo su dirección. Pienso en la Ópera do Malandro, obra musical en la que trabajé… y cuando me acuerdo me doy cuenta que en la gran mayoría, hasta en los espectáculos teatrales, siempre aparecen, porque así soy yo, es mi formación.

-Además sos docente. ¿Qué es lo que más te seduce de la docencia?

-Debo decir que la docencia es una profesión que comenzó y sigue siendo una herramienta importantísima para mi diario vivir, directamente en el sentido económico. En Uruguay es muy difícil vivir del arte únicamente. Pero a la vez la transmisión de conocimiento es muy gratificante y además te permite estar actualizado. Por otro lado, quiero expresar que todos estos años de docencia muestran en mí una vocación que siempre estuvo relacionada al trabajo social, las artes escénicas al servicio de la comunidad, una alfabetización cultural, y en el caso de INAU, donde trabaje doce años con adolescentes privadas de libertad, fue un acto social.

-sos actriz de teatro y de cine. ¿Tenés una metodología de trabajo diferente en cada una de estas artes?

-Los actores tenemos el deber de encarnar un personaje y hacerlo creíble al público. Desarrollamos el método del engaño pero de verdad .Sea teatro o cine, siempre el camino es el mismo con sus particularidades. Por supuesto que cada personaje tiene su forma de abordaje, a mí me ayuda escribir todo lo que se relacione con él; todo es todo, no hay censura alguna. Eso es lo lindo, vamos cargando el disco duro con las asociaciones, pensamientos y preguntas que hacemos desde la óptica de él o ella, y con el proceso, es decir marcaciones y concepciones del director o directora y la relación con los pares. Luego vienen las sinapsis escénicas; son distintos medios pero el personaje tiene que vivir en el espacio teatral o cinematográfico… tenés que ganártelos por igual, ése es el desafío.

-¿Por qué caminos te gusta más transitar: por la comedia, la comedia musical o el drama?

-Ésta la hago cortita: me gusta absolutamente toda experiencia artística en la que pueda estar y no me resulte mala, por supuesto.

-¿En qué proyecto estás ahora?

-Actualmente estoy en el elenco de las Putas de Buchenwald, obra escrita y dirigida por Sebastián Barrios. Estoy disfrutando mucho con mis compañeras en una propuesta en la que la energía y los estados son trabajados de una manera muy interesante. El año que viene voy a hacer una obra dirigida por Jorge Denevi en la que actúan Pepe Vázquez y Mariana Lobos, entre otros. Por otro lado, gané el premio Fefca (Fondo de Estímulo a la Formación y Creación Artística) con un proyecto que une ciencia y arte, y que pienso estrenar en 2019.


foto felisa jezier

Felisa Jezier

Por María Varela

-¿Dónde fueron tus comienzos artísticos?

-Mis comiezos fueron en Buenos Aires, ya que soy argentina. Vengo de una familia de judíos inmigrantes que siempre apuntaron a la educación.

Tenían una biblioteca importante con muchos libros que trajeron de Europa y compraban todos los que llegaban a Buenos Aires.

Fui al teatro, me llevaban desde que estaba en el vientre de mi madre. Mi padre fue uno de los primeros socios del teatro IFT (Idisher Folks Teater, teatro popular judío. No se perdían un espectáculo, y yo con ellos.

Cuando tuve la edad ingresé a la escuela del teatro, era mi sueño. Paralelamente estudiaba danza clásica y luego danza moderna con importantes maestros. En Buenos Aires había un gran movimiento.

Vine a vivir a Montevideo por amor, me casé con un uruguayo. Eso fue acompañado con el ingreso al último año de la escuela de El Galpón y al instituto Bayerthal. No fue un cambio, sino una continuación.

-Además de actriz, sos investigadora y docente de Lenguaje Corporal. Contanos sobre tu trabajo en estas áreas.

-Con Bayerthal estaba en el grupo de investigación, nos presentamos en muestras y giras. Luego tuve el privilegio de incorporarme a dar clases en el instituto.

En El Galpón intervine en varios espectáculos como actriz y también en la preparación corporal. Daba clase en la escuela al mismo tiempo.

¿Qué es lo que más destacarías del trabajo que realizaste en el ODIN Teatret de Eugenio Barba?

-Eugenio Barba me invitó a las sesiones del Ista: Universidad de Teatro Antropológico. Se realizan en distintos sitios cada dos a años y tuve la oportunidad de asistir a varias sesiones.

En ellas se reúnen teóricos y prácticos y trabajan juntos. Esas jornadas son increíbles, te abren la cabeza. Participe en Bologna 1990 con el tema “Técnicas de representación e historiografía”; En Copenhagen 1996 –a la que asistiieron Grotovsky y Darío Fo– se trabajó “Los vientos que susurran entre el teatro y la danza: The performer Bios”. En 1998 en Montemor-o-Novo, Portugal el eje temático fue “O-effect: efecto orgánico para el actor y el espectador”.

Fui varias veces invitada a Holstebro, Dinamarca, donde está establecido el Odin. Particpé de varios festejos del grupo, como el de sus 40 y sus 50 años.

¿Háblanos de tu trabajo dentro de la Institución Teatral El Galpón?

-Dentro de la Institución siempre me dediqué a la escuela en la formación de nuevos integrantes.

Trabajé con directores como Atahualpa del Cioppo, César Campodónico, Jorge Curi, Nelly Goitiño, Bernardo Gali, Sara Laroca, Júver Salcedo, Ruben Yáñez, María Asambuya, Mary Vázquez.

El último espectáculo en el que intervine como actriz fue “Las cartas que no llegaron” de Mauricio Rosencof y para mí representó un homenaje a mis padres y a los judíos que murieron en la Segunda Guerra Mundial.

Me retiré de la actuación porque me parecía que podía ser más útil fuera del escenario. Hice la Ayudantía de dirección a Nelly Goitiño y a otros directores como Chino Campodónico y Levón, también fui tu ayudante de dirección en alguna oportunidad (María Varela). En los últimos años estoy acompañando a Gerardo Begérez en sus puestas en escenas. Fue alumno mío en la escuela y es estimulante verlo crecer y trabajar juntos.

-¿Qué opinión artística tenés de las nuevas generaciones?

-Los jóvenes de ahora son más libres de lo que éramos nosotros. Tienen fuerza, alegría, interés y riesgo.