Libros: El espacio, el infinito y la aventura

foto libros Max Hell“Max Hell: el planeta de Viernes” es el estupendo inicio de una nueva saga que combina felizmente la ciencia ficción y la aventura juvenil con la mejor historieta

Por Rodolfo Santullo

Aunque es sabido dentro de los profesionales del medio que la única historieta con retorno económico es la infantil -esto es una verdad a medias: la otra historieta con retorno económico es la pornográfica, pero sin dudas que no viene al caso ampliar este punto ahora- son raros los proyectos pensados específicamente para el público menudo dentro de la historieta reciente latinoamericana. Cierto es que hay excepciones, e incluso en Uruguay -con la trilogía de las “Tradiciones” realizada por Roy y Lucy Makuc, la novela gráfica “Los Pasajeros Perdidos” de Gabriel Ciccariello o el exitosísimo “Pancho el Pitbull” de Nicolás Peruzzo- hay ejemplos de ello, pero si algún país se ha embanderado con el rescate y producción de historieta pensada para jóvenes y niños, éste es Argentina. Y dentro de la producción reciente en la vecina orilla pensada en eso, es de destaque el trabajo de la editorial Pictus, que con sus series ya longevas -la triunfante “Escuela de Monstruos” de El Bruno, ya con siete volúmenes en calle, o la muy recomendable “Alina y Aroldo” de Max Aguirre, con cuatro- o sus adaptaciones literarias a historieta -siempre pensando en clásicos de aventuras u horror- ha marcado línea en el mercado vecino y, por suerte, en el nuestro propio con la bastante reciente distribución de su material en nuestras librerías.

Dentro de la producción de esta editorial capitaneada por Guillermo Höhn aparece ahora “Max Hell: el planeta de Viernes”, una diversificación del propio Höhn en dos roles, ya que asume aquí además el lugar del guionista acompañado para la ocasión por Pablo Tambuscio -integrante del colectivo Liga del Mal, de quienes han circulado también, de manera menos masiva, sus libros por nuestra Montevideo y excelente artista- en el inicio de una saga que ya ha anunciado su segundo tomo.

Aquí, en el primero de ellos, Höhn y Tambuscio nos introducen a una tripulación espacial -donde Max Hell, el niño que da título a la saga, es aparentemente tanto el capitán de la nave como la mascota infantil de la tripulación (las dos cosas al mismo tiempo)- que luego de un inesperado accidente en medio de una nube de desechos espaciales se ve obligada a descender en un desconocido planeta a reparar la nave. Allí dividen sus esfuerzos: 2-Thor (el robot de a bordo) y Omar (ingeniero y uruguayo, para más datos) reparan la nave, mientras Max y la doctora Cassandra exploran el planeta. No tarda el inquieto Max -que cuenta como una gran mayoría de los héroes juveniles con una desaconcejable curiosidad que no tarda en meterlo en problemas- en encontrar a una extraña criatura (a la que bautiza, en honor a Robinson Crusoe, como Viernes) que de algún modo ha quedado varada allí. Rescatarla y devolverla a su planeta de origen será la misión que la noble tripulación adopte al instante, sin saber que hay otros (y peligrosos) individuos interesados en el destino de Viernes.

Con códigos reconocibles de género -la idea de una familia exploradora del espacio nos remite a múltiples ejemplos, así como el humor aventurero que acompaña la trama- pero narrada de un modo diferente -y fresco- ya que utiliza códigos narrativos y de lenguaje muy rioplatenses, “Max Hell: el planeta de Viernes” se propone como una primera y muy adictivida entrega de una saga -que ya ha confirmado que tendrá cuatro tomos- que demuestra que en materia de historieta infantil o juvenil hay grandes ejemplos que pueden encontrarse -frescos y vigentes- en nuestras bateas. Así lo demuestra el entretenido guión de Höhn -que propone acción sin tregua- apoyado en un maravilloso trabajo de Tambuscio, quien deslumbra con una imaginación desbordante página a página, haciendo de este trabajo uno de esos que se pueden leer y releer muchas veces.

Una gran idea sería una lectura en correlación con la novela “Los Pérez viajan a Marte” -nuevamente de Roy, mencionado antes pero aquí bajo su nombre completo de Pablo Leguisamo- donde tenemos otra familia -en este caso uruguaya- explorando el espacio -en este caso Marte- haciendo junto a “Max Hell…” un combo imperdible de novela+historieta+espacio+aventura= mucha diversión.