Libros: Autopsia de una leyenda

foto libro santulloPor Rodolfo Santullo

“Éste es el mar” es el nuevo libro de Mariana Enríquez donde la argentina –siempre bajo las coordenadas de género que ha hecho tan propias– desarrolla una sobrenatural historia de amor.

Helena es parte del Enjambre pero aspira a transformarse en una Luminosa. Para el inicio de “Éste es el mar”, Helena –junto a muchas otras como ella– se dedica a alimentar la fama de una banda llamada Fallen y, en particular, la de su cantante James Evans. Presencias etéreas y sobrenaturales, el Enjambre hace que las fans deliren, las arrastran en una fiebre aclamatoria enloquecida y van consagrando a los artistas. Eso hacen y eso han hecho desde el alba de los tiempos. Pero la labor más importante corresponde a las Luminosas, aquellas que transforman a los artistas en leyendas, en dioses. Y Helena aspira a volverse una de ellas, a no quedar condenada al agotamiento y repetición del Enjambre. A poder ser la mayor Luminosa de todas.

Así, recorremos esta suerte de lado oscuro y fantástico de las Musas (o siniestras Hadas Madrinas) con Helena tomando el encargo de transformar al cantante de Fallen, James, en la última Leyenda del Rock. Asesorada por sus antecesoras –aquellas que lograran resultados similares con Jim Morrison, Jimi Hendrix, Kurt Cobain, John Lennon o Elvis Presley– Helena va llevando la carrera de James y Fallen a un éxito brutal, masivo, pero que no sirve para otra cosa más allá de cimentar su leyenda y volverlo la presa de la que las Luminosas se alimentan. El problema, quizá, es que comienza a involucrarse de más.

Mariana Enríquez logró en los pasados años establecerse como una de las voces más importantes de la literatura latinoamericana a partir de sus libros de relatos “Los peligros de fumar en la cama” y “Las cosas que perdimos en el fuego”. Quizá amparada en este éxito, se permite arriesgar y presenta aquí una nouvelle –alejada algo de sus cuentos veloces, concretos y contundentes– y, aunque sigue desarrollando un acercamiento muy personal a los géneros –en esta ocasión, plantea un fantástico siempre dentro sus coordenadas costumbristas (todo lo costumbrista que puede ser el día a día de una estrella de rock estadounidense)–, en este caso apela a una historia que bien podría terminar siendo de amor, dentro de una construcción casi que lírica, tan etérea como las propias Luminosas que recorren el relato.

La narración avanza sin pausa–-como las propias Luminosas que, como los tiburones, si se quedan quietas mueren– y nos lleva primero a los tiempos de Helena como parte del Enjambre, a aquello que hace para lograr ser ascendida a Luminosa, la demencial gira de 350 fechas de Fallen y la preparación –que Helena parece demorar más de lo conveniente– de James en Leyenda, con su consabida eliminación. Helena asume que su tarea será la más importante de todas aquellas que las Luminosas hayan hecho, porque los tiempos cambian y la era de las Leyendas está llegando a su fin.

El trabajo de Helena para convertir a James en aquello que ella necesita, pero que a su vez él mismo merece, es lo que da cuerpo a este libro breve, contundente, que logra inquietar por momentos –siempre fiel a esa sensación que logra Enríquez con una facilidad pasmosa: la de ponernos nerviosos sin que sepamos por qué– pero que contiene también pasajes de imponente belleza descriptiva, al punto de volverse visual. Los paisajes, las sensaciones, el clima que logra Enríquez hace de esta obra –si bien no a la altura de los mejores de sus libros de relatos– una experiencia recomendable.