Fernando Yamamoto: “El libro de Galeano sobre el fútbol es la espina dorsal del espectáculo”

foto-Brasileros_9283Por Luis Vidal Giorgi

Teatro El Galpón y el grupo de Brasil Clowns de Shakespeare, con el apoyo de Iberescena, están embarcados en la creación de un espectáculo conjunto sobre el fútbol, tomando como base el libro de Galeano sobre el tema. Fundada en 1993 en la ciudad de Natal, Rio Grande do Norte, Clowns de Shakespeare ha desarrollado un trabajo de investigación teatral centrado en la construcción de la presencia del actor en el escenario, la musicalidad de la escena y el cuerpo, y el teatro popular. Conversamos con su director Fernando Yamamoto en el inicio de esta etapa creativa de los grupos.

-¿Cómo fue evolucionando la técnica del clown con la que empezaron?

-Nosotros somos un grupo ubicado en Natal, en el Nordeste de Brasil, que tiene casi veinticuatro años. Empezamos a hacer teatro pues casi por casualidad. Un profesor de literatura brasileña en el liceo nos convocó para hacer una obra con un fin pedagógico y luego seguimos. Tomamos este nombre de una poesía de un autor brasileño, Manuel Bandera, un poco sin tener noción de lo que significa Clowns y Shakespeare, pero a partir de ahí empezamos la escenificación e investigación de lo que es ser payaso y también en relación a Shakespeare -aunque no todas la obras son de Shakespeare- pero es una línea de investigación que mantuvimos. Aunque hoy no trabajamos más exactamente con el payaso, con la nariz roja, seguimos con los principios de esta técnica del clown por la relación con el público, por el juego entre los actores, esa mirada subversiva sobre el mundo; eso continúa y viene de una herencia de nuestro trabajo sobre los payasos.

-En nuestro país se ha difundido la técnica de clowns a partir de la escuela de Jacques Lecoq.

-Hay una línea que viene de un grupo llamado Lume que es de la ciudad de Campinas, pues su maestro ha trabajado también mucho con Lecocq y esta gente de Lume son a la vez nuestros maestros. Es la escuela europea.

Hoy estamos en otra línea que es una investigación sobre Latinoamérica, hay un reconocimiento desde los artistas hacia el continente, ya que nuestra mirada era muy eurocéntrica, y estamos buscando establecer relaciones con países cercanos como Colombia, Chile y ahora Uruguay. Ahora estamos con este proyecto sobre el fútbol que entra en ese contexto.”

-Vienen del reciente Mundial de fútbol y de la conmocion social y política en Brasil. ¿Cómo se mezclan la pasión y esos elementos más espurios?

Es la gran contradicción del fútbol en general. Venimos de una ciudad que fue escenario del Mundial, fue donde se dio la mordida de Luis Súarez. Nosotros no queríamos el Mundial en Natal pues prometieron muchas mejoras en la ciudad y sólo quedaron estos estadios, estas arenas; no hay fútbol que atraiga tanta gente para ocuparlos. Durante las manifestaciones, la gente en favor del golpe de Estado en Brasil y contra Dilma, salían con el amarillo y la camiseta de la selección, pues la gente que salía a favor de Dilma usaba el rojo, y aquellos decían que el rojo no está en nuestra bandera. Se dio así la defensa del golpe con la camisa de la selección, pero todo el mundo sabe que es un símbolo de la corrupción en Brasil, y también de la FIFA.

-Recordemos a Havelange.

-Sí, con Havelange. Hay presencia muy fuerte de la gente de derecha, de la peor gente de la política en Brasil con la camisa de la selección.

Mi padre es de la generación de la selección del 70 y en esa época se decía “no, vamos a hinchar por la selección en México, para no hacer lo que quiere la dictadura”, pero al minuto de empezado el partido todos gritaban y cantaban a favor de Brasil. Y esta contradicción del fútbol es un material increíble para trabajar en el teatro. Una pasión que pasa por algo no racional. Yo soy fanático de Corinthians más que de la selección, y sé como es todo de sucio, y lo que la directiva hace, pero no puedo evitar ver todos los partidos.Esta contradicción es un material precioso para nosotros como artistas.

Intentamos que sea una obra no sólo para aquellos que gustan del fútbol. En nuestro equipo somos cuatro: Diogo; Hernani, el director musical; Paula, la directora de actores. De los cuatro sólo a mí me gusta el fútbol. Pero en Latianomérica no podemos dejarlo de lado, es casi imposible, no podemos olvidarlo, está en la vida de todos. Y pasa lo mismo en Argentina. Es un lugar para compartir una pasión. Hay una relación de amor y odio en nuestros tres paises, que es de donde más habla Galeano en su libro, y a la vez hay una admiración en los tres pueblos por el futbol del otro.

-Hay historias como la que canta Zitarrosa en una canción dedicada al gran Garrincha, que terminó abandonado y pobre. O la visión de Sócrates que tuvo una actitud distinta y marcó una época. Acá se hiceron obras dedicados a futbolistas afro como Obdulio Varela y Andrade, campeón olímpico, que fueron personajes de gran carisma.

-Hay muchas historias. La historia de las minorías, de los perdedores va a estaren la obra, que es mucho más interesantes que el glamour. También está presente el tema del fútbol femenino que Galeano no toca y hoy ha adquirido más presencia.

Al principio el libro de Galeano fue la base para el proyecto en Iberescena, ahora va a ser nuestra espina dorsal pero hay otras referencias. Tomamos también otros materiales como los de Luis Fernando Verissimo, Nelson Rodriguez, Benedetti.

-¿La obra va a ser de creación colectiva?

-La idea es que sea hecha a partir de los materiales que los actores escriban. Ahora en el taller son 20 actores y empezamos a crear a partir de su aporte. Federico Guerra va a escribir el texto definitivo. No sabemos todavía como va a quedar ese texto. De alguna manera la relación entre Argentina, Brasil y Uruguay que está en Galeano la vamos a mantener. Vamos a crear una obra para hoy y para Uruguay.

-¿Hay algo más que quieran agregar sobre el proyecto?

-Todos conocíamos a El Galpón y toda la gente de teatro de Brasil conoce la historia del grupo. Cuando tuvimos la confirmación de Iberescena enseguida nos contactamos con El Galpón y es un honor estar aquí compartiendo con este grupo, que es una historia muy hermosa de resistencia, y particularmente en este momento que Brasil tuvo un golpe de Estado y hay una ola de derecha muy fuerte en Latinoamérica. Uruguay aún es una isla de resistencia y El Galpón es un símbolo para el teatro latinoamericano, por todo eso es una rica oportunidad para nosotros.

-En proyectos como estos se nota y se cumple claramente el sentido de Iberescena, que es apoyar encuentros entre teatristas de Iberoamérica.

Sí, sin duda es un apoyo fundamental.

 -Atención texto para recuadro

¿El opio de los pueblos?

¿En qué se parece el fútbol a Dios?. En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales.

En 1880, en Londres, Rudyard Kipling se burló del fútbol y de «las almas pequeñas que pueden ser saciadas por los embarrados idiotas que lo juegan». Un siglo después, en Buenos Aires, Jorge Luis Borges fue más que sutil: dictó una conferencia sobre le tema de la inmortalidad el mismo día, y a la misma hora, en que la selección argentina estaba disputando su primer partido en el Mundial del ’78.

El desprecio de muchos intelectuales conservadores se funda en la certeza de que la idolatría de la pelota es la superstición que el pueblo merece. Poseída por el fútbol, la plebe piensa con los pies, que es lo suyo, y en ese goce subalterno se realiza. El instinto animal se impone a la razón humana, la ignorancia aplasta a la Cultura, y así la chusma tiene lo que quiere.

En cambio, muchos intelectuales de izquierda descalifican al fútbol porque castra a las masas y desvía su energía revolucionaria. Pan y circo, circo sin pan: hipnotizados por la pelota, que ejerce una perversa fascinación, los obreros atrofian su conciencia y se dejan llevar como un rebaño por sus enemigos de clase.

Cuando el fútbol dejó de ser cosas de ingleses y de ricos, en el Río de la Plata nacieron los primeros clubes populares, organizados en los talleres de los ferrocarriles y en los astilleros de los puertos. En aquel entonces, algunos dirigentes anarquistas y socialistas denunciaron esta maquinación de la burguesía destinada a evitar la huelgas y enmascarar las contradicciones sociales. La difusión del fútbol en el mundo era el resultado de una maniobra imperialista para mantener en la edad infantil a los pueblos oprimidos.

Sin embargo, el Club Argentinos Juniors nació llamándose Mártires de Chicago en homenaje a los obreros anarquistas ahorcados un Primero de Mayo. Y fue el Primero de Mayo el dia elegido para dar nacimiento al Club Chacarita, bautizado así en una biblioteca anarquista de Buenos Aires. En aquellos primeros años del siglo no faltaron intelectuales de izquierda que celebraron el futbol en lugar de repudiarlo como anestesia de la conciencia. Entre ellos, el marxista italiano Antonio Gramsci, que elogió ”este reino de la lealtad humana ejercida al aire libre.

Del libro de Eduardo Galeano “El fútbol a sol y a sombra