GRACIELA ESCUDER

LO NO DICHO

Por Luis Vidal Giorgi.

foto GRACIELA ESCUDER_3347Graciela Escuder ha puesto en escena textos contemporáneos, desde autores cercanos como Mauricio Kartum a su puesta más reciente con texto del autor ruso Andrei Ivanov. Presentando una visión crítica sobre las roles y las relaciones de poder, en esta oportunidad rescata un valioso texto del autor alemán Rainer Fassbinder (1945-1982).

Presentás una obra de un guionista y director cinematográfico intenso y original que marcó una época renovadora del cine alemán y europeo, pero de quien se conoce poco su dramaturgia, siendo “Las amargas lágrimas…” su obra más representada aunque nunca en nuestro país. A modo de presentación y recordatorio, ¿qué destacarías de este artista fallecido joven y de sus obras?

-Creo que fue un muy prolífico creativo, en el poco tiempo que tuvo se dedicó a la pintura, la escritura, el cine, fue casi un hombre del renacimiento en el siglo XX.

El trasfondo histórico en el que vivió, pos Segunda Guerra Mundial, es el de la explosión de los jóvenes del momento en cuanto a liberarse de los cliché anteriores y prejuicios, que los indujo a búsquedas audaces que fructificaron en grandes expresiones artísticas en todos los países de occidente; fue la generación del 68.

En la superación de los prejuicios de las generaciones anteriores se produce la segunda batalla de las mujeres: la primera fue la del sufragio a comienzos del siglo y, en este caso, la segunda conquista tuvo que ver con la liberación del cuerpo femenino. Ser dueñas del propio cuerpo las provocó a una mayor intensificación de su vida social en diferentes ámbitos que estaban fuera del hogar, al que se suponía que el patriarcado las tenía destinadas.

Una prioridad de este autor es el ser libre. Es un tema reiterado en sus obras, y de alguna manera vivió en absoluta libertad hasta su muerte, en la libertad de una sobredosis.

-Específicamente de esta obra, ¿cuál dirías que es el atractivo desde tu visión de directora en cuanto al tema y los personajes?

-Esta obra fue propuesta por el director Juan Carlos Moretti alrededor de hace 20 años y no resultó votada, en ese momento se la consideró alejada de nuestra realidad. Petra es una diseñadora de modas famosa en Europa… un mundo alejado al nuestro, sin embargo ofrecía un gran desafío actoral para todas.

Ahora, 20 años después, en los que el mundo ha cambiado, mostrar a estas mujeres en toda su profundidad sigue siendo un desafío por lo que expresan haber vivido y cómo resolvieron o no sus vidas.

La obra fue escrita en 1972, se hizo una película sumamente esteticista que dirigió el propio autor, pero el texto sigue teniendo un validez importante.

Por más leyes que hemos aprobado en nuestro país, pionero en leyes en cuanto a la diversidad sexual, el matrimonio igualitario, leyes de defensa de género… lamentablemente éstos se mantienen por encima de los prejuicios por la falta de educación y por la cultura dominante del patriarcado.

En el elenco hay distintas generaciones y formaciones, ¿Cómo ha sido aunar ese trabajo y las búsquedas de cada personaje?

-Cuando empezamos a trabajar el texto descubrimos que “todas tenemos la misma historia”, aludiendo a la obra de Franca Rame y Darío Fo. Las descripciones sobre las relaciones con los hombres  amados o no amados, jefes o patrones, son una especie de catálogo de situaciones que todas las mujeres del equipo hemos vivido en algún momento de nuestras vidas. Por eso, sin trasladar la obra de su tiempo, busqué en la actuación un acercamiento a lo que somos la mujeres uruguayas de hoy en día, lo que las convierte en seres reales.

Hasta dónde hemos avanzado en sentirnos más libres, hasta dónde no reproducimos los mismos gestos que vienen del patriarcado, hasta dónde nos seguimos engañando con la felicidad, hasta dónde no se nos devela el engaño quizá hasta al final de la vida.

Madres, hijas, nietas, empleadas, amigas se muestran en relación al paradigma patriarcal de diferente manera, y por consecuencia aparece una relación lésbica, que de alguna manera muestra cómo se comporta una posible relación heterosexual, la posesión de la juventud es lo que mueve la pasión y la bisexualidad destruye con violencia las esperanzas de un futuro.

¿Pdrías referirte a un diálogo significativo de la obra?

-Hay varios, por ejemplo: “Yo la quería poseer, ahora la quiero”. O “Todo lo que en ese hombre me seducía y excitaba ahora me da asco…”. Y también: “El éxito destruyó nuestra pareja, mi Éxito, él no lo soportó”

-¿Hay algo más que quieras agregar sobre el espectáculo?

-Es un espectáculo de mujeres pero en el que los hombres se sienten involucrados; los prejuicios continúan en la sociedad profunda, en lo no dicho, quizá los más jóvenes logren vivir con más libertad. De alguna manera somos “machistas en proceso de recuperación”.

Petra está interpetado por Alicia Alfonso, de forma fuerte y decidida, con una vuelta de tuerca maravilosa; Marlene, la que no habla pero trabaja constantemente y no logra ser reconocida, es una deliciosa creación de Maruja Fernández; un punto alto es la joven Victoria González Nateroque que juega con audacia y propiedad a Karim; la Sidonie de Serrana Ibarra muestra todos los cliché de la esposa con dinero, que viaja constantemente para mantener el equilibio de su matrimonio; Eliana Recchia como la hija de Petra reclama la atención de su madre con energía y temor al mismo tiempo.