Coriún Aharonián: (1940 – 2017)

Más maestro será ud.!

Por Gerardo Mantero

foto coriunEl pasado 8 de octubre murió Coriún Aharonían, sus compañeros del sello Ayuí/Tacuabé en comunicado decían: “Su mirada incisiva y cuestionadora seguirá siempre entre nosotros, que tampoco olvidaremos su humor y su ternura cuando fueran necesarios”. Claro que sus colegas lo conocían profundamente y la frase anterior es una muy buena síntesis de la personalidad de unas de las figuras más relevantes de la cultura nacional de los últimos tiempos. Aharonián fue un actor cultural tan riguroso en su hacer y en su magisterio como comprometido con el devenir de su país, un radical en el sentido literal de la palabra, una de las personalidades que con su labor lograron la continuidad de un proceso cultural amenazado de muerte por la dictadura. Responsable juntamente con su compañera de vida y de vocación Graciela Paraskevaídis (recientemente fallecida) de formar una generación de gran singularidad y trascendencia: Lazaroff, Cabrera, Olivera, Ubal, Maslíah, Roos, y tantos otros que supieron asimilar la erudición y el sentido de la ética que comunicaba con una pasión inquebrantable.

Con la desaparición de Coriún se va una de las personalidades sobresalientes que dio nuestro país, resultante de una época en que emergieron intelectuales de la talla de Martínez Carril, Washington Benavides (a quien despedimos el mes pasado), Alsina Thevenet, entre otros; y con ellos se va para siempre un estilo y una densa formación renacentista. Coriún fue compositor, musicólogo, docente, alumno de Héctor Tosar y Lauro Ayestarán, y del italiano Luigi Nono. Compuso música para teatro y trabajó como arreglador de discos de música popular de Los Olimareños, Daniel Viglietti, Rubén Olivera. Docente de composición (de música culta, y de música popular) en Bolivia, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, España, México, Uruguay y Venezuela, dictó innumerables seminarios, talleres y conferencias en centros universitarios de una veintena de países de América, Europa y Asia. Trabajó como Jefe de Cátedra en el área de Musicología de la Universidad de la República. Participó como invitado especial en múltiples congresos internacionales de musicología y de estudios sobre cultura, así como de temática pedagógica. Fue autor de libros, ensayos y artículos sobre temas de música y de cultura en general publicados en decenas de idiomas y en numerosos países. Actuó también coorganizador de los 15 Cursos Latinoamericanos de Música Contemporánea, realizados en diferentes países del continente y fue miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional para el estudio de la Música Popular, e integrante por dos períodos del consejo presidencial de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea. Fue cofundador del Núcleo Música Nueva (1966) y de Ediciones Discográficas Ayuí/Tacuabé (1971). Desde 2009 era el director del Centro de Documentación Musical Lauro Ayestarán.

Recientemente escuchamos a Gerardo Caetano contar que Barradas, en una carta dirigida a Torres García, se refería a Figari diciendo que era un “hombre flecha, como nosotros”. Coriún también lo era, creadores que con su talento y convicción luchaban denodadamente para trascender lo establecido, transformándose en referentes, en pilares en el desarrollo de un proceso cultural.

Tras su fallecimiento queda su inmenso legado y la tristeza de no volver a cruzarlo en algún teatro o exposición, y ante el saludo natural “¡Maestro!” no volver a oír su invariable respuesta: “¡Más maestro será usted!”.