Teatro por el mundo:  La revolución es un sueño eterno que arde

foto-teat-x-mund-rev-rusaEste año se cumplen 100 años de la Revolución Rusa, acontecimiento que marcó el Siglo XX. Esta conmemoración ha dado lugar a mesas redondas, exposiciones, revisiones. Desde el teatro por ahora encontramos pocas expresiones, pero en el correr del año seguramente se incrementarán. En esta nota asimismo unimos a este tema el nombre de un director argentino que viene desplegando su originalidad y es poco conocido por esta orilla, se trata de Mariano Pensotti (1973).

Es un sueño eterno, como titula una novela el escritor Andrés Rivera, pero que puede convertirse en una pesadilla. Quizás una muestra en la biblioteca de Madrid haya encontrado un título ajustado para varias de las vivencias asociadas a la Revolución de Octubre, se denomina:” Esperanza, tragedia y mitos”.

Y esos elementos que hacen a la condición humana son materia prima, desde sus orígenes, para el teatro.foto-teat-x-mund-poster-muj

Además recordemos que en los inicios de la Revolución el teatro soviético conoció un despliegue de creatividad que influyó sobre todas las corrientes teatrales del Siglo XX. Señalemos para esta afirmación dos nombres que marcan dos tendencias indelebles: Konstantin Stanislavski y Vsevolod Meyerhold.

Un reciente estreno en Berlín, como ya es costumbre de algunos directores argentinos, de Mariano Pensotti -que fue alumno y es de otra generación de los ya conocidos Veronese y Tantanian-, puso en escena una obra de su autoría sobre la Revolución Rusa titulada “Arde brillante en los bosques de la noche” donde, según menciona la información, se yuxtaponen las historias de un profesor universitario que da seminarios sobre la Revolución Rusa, un revolucionario sudamericano y un periodista que va al norte argentino al encuentro de descendientes rusos que huyeron de la revolución y que trabajan como profesionales del sexo.

Toma la figura de la revolucionaria y feminista Alexandra Kolontái (1872-1952) como referencia para reflexionar sobre la revolución, el cuerpo, la sexualidad, lo femenino. Señala su dossier: “Una obra en tres partes cuyas historias interactúan entre sí, transformando la vida de sus personajes: un teatro de marionetas hechas a la imagen de los actores que las manejan, un teatro y una película. Apropiándose de algunas propuestas formales de las vanguardias rusas, “Nueva creación” discute la dicotomía entre ser espectador o participante en la Historia e investiga la validez de ideas sobre control político del cuerpo. ¿Cuál es la relevancia actual de algunas ideas que hiceron la Revolución Rusa cien años después que tuviera lugar?”.

Esta obra se estrenará en el mes de julio en el Teatro San Martín de Buenos Aires.

Mariano Pensotti tiene una destacada trayectoria como dramaturgo y  director, pero también mantiene una relación con el cine, de hecho en esta obra que mencionabamos “Arde brillante…” utiliza una película. Consultado sobre la relación del teatro y cine, que siempre está en reformulación, dijo en una entrevista que le realizaran en su país:

“Por un lado, siento que me interesa mucho la gran libertad que ofrece el teatro, en el sentido que es menos estructurado, poéticamente es más abierto, y te permite jugar con cosas que al menos los códigos más estándares del cine no lo permiten tanto. Por supuesto que en el cine también podés narrar cualquier tipo de historia y experimentar mucho, pero me da la sensación de que en cierto sentido más canónico el cine está atado a estructuras fijas y el teatro tiene ya de movida una libertad formal, narrativa, estructural, que me resulta más interesante.

“Por otro lado, el cine me parece que, quizá por su corta vida y por su carácter de entretenimiento, popular, de masas, pone una atención en lo narrativo, en la construcción de historias, que a mí me interesa mucho. Entonces hay algo, en términos narrativos, que a mí me resulta atractivo: tomar determinadas estructuras clásicas de lo audiovisual y a la vez aplicarlas a un arte mucho más libre como es el teatro. Y, por otra parte, lo que más me interesa de este punto de confluencia es la posibilidad de trabajar con actores en vivo y el contacto directo entre ellos, el público y, sobre todo, algo que tiene que ver con el tiempo. Hay algo del cine y del teatro que es muy interesante en relación a la experiencia del tiempo; o más que el tiempo, lo que me interesa es lo que tiene el teatro de efímero y lo que tiene el cine de duradero. Hay algo del cine que parece apresar tiempo, construir tiempo, y en el teatro el tiempo uno lo siente durante la representación pero luego se desvanece; después sólo quedan grabaciones, restos de experiencia. El tema es que el hecho teatral es único y efímero, por lo tanto, más parecido a la vida en sí misma, y el cine tiene esta pretensión de apresar la vida, la experiencia, el tiempo, y en ese sentido se parece más a los dioses, a la intención de una gran obra que perdure a través del tiempo. Hay algo de la confluencia de esas dos cosas que a mí me seduce o, por lo menos, siento que temáticamente algunas de mis obras hablan del paso del tiempo, de cómo el pasado es recordado en el presente, de este cruce entre lo efímero y lo duradero.”

Como vemos en los temas de sus obras hay una búsqueda formal que busca actualizar el teatro a los nuevos códigos de recepción en los espectadores, con cruces pero manteniendo lo esencial de cada disciplina artística.

foto-cinem-cuandovuelva1SIEMPRE ES DIFÍCIL VOLVER A CASA

Al San Martín ha de volver este año, pero ya en 2015 estrenó allí, una obra que tiene un aspecto que nos puede servir de puente entre la Revolución Rusa y nuestras historias rioplatenses de revolucionarios y dictaduras. La obra se llama “Cuando vuleva a casa voy a ser otro” y parte de un hecho real, el padre de Pensotti durante la dictadura argentina ocultó en el fondo, enterrando diversos objetos, por ejemplo, fotos de amigos, agendas, un revólver y -aquí viene la unión con la Revolución de 1917- un libro de Karl Marx, “El Capital”. Cuarenta años después los desentierra y su reencuentro con esos objetos, que son parte de su identidad, da lugar a un cruce existencial entre el pasado y el presente.

En un comentario de Mercedes Halfon, la autora, destaca aspectos interesantes que son pertinentes para las nuevas generaciones de creadores; refiriéndose a la puesta en escena de Pensotti dice: “La pregunta por la identidad personal y la identidad de una generación pareciera banalizarse, convertirse en la necesidad de convertirse en ‘alguien’. ¿Quiénes somos? ¿Estamos llamados a vivir una historia extraordinaria? ¿Qué lugar ocupan los nacidos después de 1970 en la historia argentina y en el arte? Y en todo caso ¿Por qué un dramaturgo de casi cuarenta años, heterosexual, bien pensante y exitoso se pregunta una y otra vez sobre la identidad? Estas cuestiones, que no tienen nada de banal, son quizás lo más importante y radical en las últimas obras de Mariano Pensotti. Son también interrogantes que nos ponen de frente a un vacío de sentido, una de las mejores razones que tenemos para ir al teatro”.

las revoluciones y las vidas pasadas incluyen los recuerdos y los ideales enterrados que vuelven a aparecer, con sus presencias – ausencias que siguen dando sentido a las existencia y a los interrogantes desde el Arte.